¿Qué tipo de piel tengo?

¿Qué tipo de piel tengo Dra. ? Es la pregunta que a menudo hacen los pacientes en la consulta de Medicina Estética de la Dra. Carmen Traseira, interesándose en su conocimiento para saber qué cosmético les conviene aplicarse.
Podemos clasificar la piel atendiendo a diferentes criterios:

SEGÚN LA COMPOSICIÓN DE LA CAPA HIDROLIPÍDICA
SEGÚN EL ESPESOR DE LA EPIDERMIS
SEGÚN LA CANTIDAD DE FIBRAS DE COLÁGENO DE LA DERMIS
¿Cómo clasificamos la piel teniendo en cuenta la capa hidrolipídica?
Lo primero que tenemos que saber es qué la superficie de la piel no se encuentra en contacto directo con el exterior, sino que está recubierta por una película, que actúa como barrera, evitando la pérdida de agua, electrolitos y otros componentes, y la penetración de agentes irritantes del exterior. Esta capa hidrolipídica mantiene el grado de hidratación cutánea, otorgando a la piel su aspecto suave y delicado. Está compuesta de lípidos y agua y es específica de cada individuo.
Atendiendo a este criterio podemos distinguir:
PIEL NORMAL

Es aquella cuyo manto hidrolipídico se halla correctamente formado para cumplir con su función barrera. Tiene aspecto sano, terso, sin poros abiertos ni puntos negros. Es firme y flexible.
PIEL SECA
Las pieles secas se desarrollan como consecuencia de una disminución en el contenido de agua y de lípidos. Su aspecto es mortecino, al tacto es áspera, se irrita fácilmente y presenta descamación visible. Tiene tendencia a arrugarse.
PIEL GRASA

Este tipo de piel presenta una mayor actividad de las glándulas sebáceas, por lo que es gruesa, con poros abiertos y luce con brillo. Tiene la ventaja de que debido al espesor de la piel se minimizan los efectos dañinos de la radiación solar (menos arrugas).
Esta piel también puede deshidratarse cuando disminuyen los lípidos hidrófilos, y si además de producirse alteraciones de los lípidos hay una hiperqueratosis, que tapona los poros, se produce una piel acneica, que tanto afecta a los adolescentes.

PIEL MIXTA

Es muy frecuente que haya unas zonas grasas alternando con otras secas.
En la cara, las zonas donde hay más glándulas sebáceas forman una T, comprendiendo frente, nariz y barbilla.

PIEL SENSIBLE

Cuando hay una alteración importante de la función barrera de la piel, se produce una deshidratación y la penetración de agentes irritantes provenientes del medio ambiente. Esto conlleva: sensación de tirantez, cosquilleo, picores e intolerancia a la aplicación de cosméticos.

La piel está compuesta de epidermis y dermis, que a su vez están estratificadas. La capa más superficial es la epidermis, y debajo de esta se sitúa la dermis.

Si clasificamos la piel SEGÚN EL ESPESOR DE LA EPIDERMIS,
podemos denominar:

PIEL DELGADA

Las pieles delgadas poseen una capa córnea fina (la capa más externa de la epidermis).Es propia de mujeres y de zonas corporales cubiertas. Presenta una superficie uniforme, con poros poco visibles y de color sonrosado traslúcido.
PIEL GRUESA
La epidermis humana se espesa para protegerse de las radiaciones solares, por lo tanto, presentan piel gruesa las personas expuestas de forma crónica al sol. Es una piel de aspecto amarillento
Los sujetos con hiperseborrea también tienen, a menudo, la piel gruesa, debido a la actividad de las glándulas sebáceas, lo que hace que los poros estén dilatados.
ATENDIENDO A LA CANTIDAD DE FIBRAS DE COLÁGENO EN LA DERMIS

El colágeno es una proteína fibrosa fabricado por los fibroblastos (células de la piel). Las fibras de colágeno y elastina otorgan la firmeza y la resistencia de los tejidos al formar una trama densa, organizada en haces.
El colágeno es la proteína que sostiene la piel, por lo que la falta de colágeno provoca una disminución de firmeza y un incremento de la flacidez.
Podemos diferenciar entre:

PIEL NORMAL

Es una piel tersa y juvenil.

PIEL FLÁCIDA

Cuando la producción de colágeno disminuye, la piel retiene menos agua, se hace más delgada y comienza a arrugarse. La falta de colágeno en la piel se nota por el adelgazamiento de esta.
La producción de colágeno en la piel, empieza a disminuir a partir de los 25 años de edad. Durante la menopausia, se origina una reducción de producción de estrógenos, lo que provoca una disminución de colágeno. En los hombres este proceso es más lento. A los setenta años la producción de colágeno puede disminuir un 30%.

Es bien cierto, que cuanto mejor conozcamos nuestro tipo de piel, más eficazmente podremos cuidarla, por eso, en la consulta de Medicina Estética de la Dra. Carmen Traseira disponemos de un analizador de piel que nos permite medir el grado de hidratación, de elasticidad y de sebo que tenemos en diferentes zonas del cuerpo y cara.