Es muy fácil olvidarse del cuidado del escote durante el invierno, pero al llegar el verano, cuando nuestra ropa se vuelve mas atrevida, el escote cobra protagonismo y entonces nos fijamos en todos los inestetismos que presenta.
En la consulta de Medicina Estética de la Dra. Carmen Traseira de Córdoba, nos preocupamos de que nuestras pacientes se cuiden el escote y nos gusta incluirlo en los diversos tratamientos que hacemos de cara y cuello.
Al ser una piel que está muy expuesta al sol acusa los trastornos propios del fotoenvejecimiento: arrugas, flacidez, manchas, queratosis, telangiectasias.
Lo primero que tenemos que hacer es prevenir su deterioro protegiéndolo de las radiaciones ultravioletas que son las causantes del fotoenvejecimiento de toda nuestra piel; para eso debemos usar un buen fotoprotector con un FPS de 50+, para evitar que las radiaciones UVA y UVB dañen nuestra piel. También es imprescindible hidratar el escote y el cuello con el mismo cuidado que la cara. Las cremas que usemos deben estar formuladas con ingredientes reafirmantes, hidratantes y antioxidantes que luchen contra el envejecimiento. Si, lamentablemente, ya nuestro escote presenta daños actínicos (solares) tenemos que corregirlos.
Uno de los daños más incipientes suele ser las arrugas verticales, en forma de V abierta, que se potencian por la posición que adoptamos al dormir. Existen unos sujetadores especiales para ayudar a prevenir las arrugas del escote, pero, si ya han aparecido, podemos corregirlas con diversos tratamientos como:

             ANTES                       DESPUÉS

          

radiofrecuencia, láser resurfacing, inyectando PRP, ácido hialurónico, vitaminas, silicio…
En definitiva, debemos potenciar la formación de colágeno y elastina para hidratar y combatir la flacidez.
Otra de las manifestaciones del envejecimiento cutáneo en el escote es la queratosis actínica. Es una retención anormal de la capa cornea, la capa más superficial de la piel. Empieza siendo una mancha y termina convirtiéndose en una placa engrosada. Al tacto presenta una textura áspera. Su color varía del rojizo al marrón claro u oscuro Si se inflama se rodea de una zona enrojecida. El tamaño es variable, van aumentando con el tiempo. Su importancia radica, además de por su aspecto inestético, porque son lesiones precancerosas, ya que algunas pueden llegar a convertir en epiteliomas (cancer de la piel) . Su tratamiento es sencillo si empezamos a tratarnos al aparecer las primeras lesiones, pudiéndose aplicar tratamientos tópicos como el 5-fluor uracilo (aunque es un tratamiento largo) o recurrir a peeling, criocirugía, electrocoagulación o láser. Hay que evitar el uso de la cirugía, que es imprescindible si se ha malignizado.

           ANTES                           DESPUÉS                               

       

 

Es frecuente encontrar en el escote telangiectasias y arañas vasculares. Son dilataciones de capilares pequeños y de los vasos superficiales. Las arañas vasculares tienen un punto central y unas prolongaciones que simulan las patitas de una araña. Son lesiones de color rojo brillante de 1-4 mm. de diámetro que palidecen a la presión. Su tratamiento es fácil con electrocoagulación o láser.

Los puntos rubí son angiomas (pequeñas dilataciones vasculares) generalmente relacionados con el envejecimiento cutáneo y la herencia genética. Son redondos, rojos y su tamaño oscila entre 1-5 mm. Suelen aparecer a partir de los 50 años. Se extirpan con electrocoagulación o láser.

Los nevus son tumores que contienen acúmulos de melanina y su tratamiento es quirúrgico.